Coronavirus: ¿cuántos meses nos esperan encerrados en casa?


Paseo de la Castellana desierto a 21 de marzo de 2020.

En el momento de escribir este post la ciudadanía está a penas digiriendo el radical cambio de vida que está padeciendo desde hace una semana. El día a día es estresante e incierto, cosas elementales como hacer la compra suponen un arrojo de valentía para muchas personas mayores, los niños encerrados en casa y nuestra improvisada función docente nos agotan la paciencia, y los mensajes de las autoridades que hablan de confinamientos de 15 días nos hacen pensar que antes del verano, incluso en el mes de mayo, estaremos volviendo a la normalidad. ¿Va a ser así?

Les adelanto la mala noticia: NO. Este verano no será como cualquier otro verano, ni lo que venga después tampoco.

Lo que voy a transmitir no es mi opinión, y no tengo ningún interés catastrofista ni masoquista, pero deben saber que el informe epidemiológico más serio e influyente del momento apunta a que hasta que no esté lista la vacuna en 12-18 meses, el distanciamiento social va a ser necesario, con todo lo que eso conlleva.

Todos los datos que les voy a comentar salen del informe científico del Imperial College of London de 16 de marzo, y es el responsable de que Boris Johnson cambiara su irresponsable política de dejar que “todo el mundo se infecte” por una política de contención consistente en cerrar las escuelas por todo el resto del curso escolar (que en el Reino Unido termina en julio), y al cierre de los pubs y restaurantes británicos.

El Imperial College of London es la referencia en el Reunio Unido en epidemiología, y el mencionado informe se está tomando como referencia en todo el mundo sin que aparentemente se discutan sus conclusiones, que son las que a continuación traduzco de la manera más literal posible:

  • La pandemia del COVID-19 es la más seria desde la de 1918 por la gripe H1N1.
  • Hay dos estrategias para luchar contra el virus: la mitigación, que consiste en frenar pero no parar el contagio, para reducir el pico de asistencial y no saturar los servicios médicos, y la supresión, consistente en reducir drásticamente el contagio hasta niveles bajos, y mantener esa situación indefinidamente.
  • La estrategia de mitigación consiste en el aislamiento domiciliario de los casos probables, con medidas de protección para sus familiares, y el distanciamiento social de la población más vulnerable (avanzada edad y enfermos crónicos). Los autores del informe consideran que una estrategia de mitigación óptima conseguiría reducir en 2/3 el pico de asistencia sanitaria y las muertes a la mitad. Aún así, la epidemia mitigada se cobraría la vida de cientos de miles de personas, y las UCIs se verían abrumadas con varias veces más pacientes críticos de los que podrían asumir.
  • Debido a esto, se recomienda la estrategia de supresión, que conlleva las siguientes medidas: distanciamiento social de toda la población, aislamiento domiciliario de los afectados respecto de sus familias y cierre de escuelas y universidades. El mayor reto de la estrategia de supresión es que deberá ser mantenida hasta que una vacuna esté disponible (potencialmente 12-18 meses o más, y sin garantía de que funcione al final), debido a que la transmisión se dispararía rápidamente si las medidas se relajan.
  • En el informe se muestra que un distanciamiento social intermitente permitiría una relajación de las medidas durante unas breves ventanas de tiempo, antes de tener que restringir de nuevo las libertades de los ciudadanos.
  • La experiencia de China y Corea demuestra que se puede suprimir el virus en el corto plazo, pero queda por ver que sea posible a largo plazo, además de intentar reducir el coste social y económico de las mismas.
  • Si no se tomaran medidas de control del virus, se estima que un 81% de la población lo contraería. Morirían 510.000 personas en el Reino Unido, y 2.2 millones en Estados Unidos. Si solo se tomaran medidas de mitigación para retrasar los contagios, y se pudieran atender en UCIs a todo el que lo requiriera, la mortalidad sería aún así de 250.000 personas en el Reunio Unido y 1,1 millones en Estados Unidos.
  • El informe indica que las reuniones multitudinarias no parecen tener demasiado contagio debido al poco contacto-tiempo de esos eventos, frente al tiempo y contacto que se producen en las escuelas o lugares de trabajo, u otros lugares comunitarios como los bares y restaurantes.
  • Una vez introducidas las medidas de mitigación y supresión, se espera que el pico de demanda de UCIs se produzca al cabo de 3 semanas.
  • El informe considera que las medidas intermitentes de distanciamiento social y cierre de escuelas y universidades debería mantenerse durante todo el tiempo necesario hasta que llegue la vacuna. La duración de los tiempos de relajación deberá sopesarse por el aumento de contagios y necesidad de UCIs.
  • El informe valora positivamente que las administraciones locales (en este caso del Reunio Unido y Estados Unidos) regulen estos tiempos de relajación de medidas atendiendo al ritmo de contagios local para ser más eficaces, pero considera que en general durante las 2/3 partes del tiempo será necesario el distanciamiento social, el aislamiento de los casos positivos y el cierre de escuelas y universidades hasta que la vacuna se pueda distribuir masivamente entre la población.
  • El informe recalca las incertidumbres existentes respecto de la eficacia de cada una de las medidas y la combinación entre ellas, pero asegura que se tendrán que aplicar durante muchos meses.
  • A medida que la supresión se vaya logrando, será más viable la realización de tests intensivos y la identificación de las cadenas de contagios, fase en la que se encuentra Corea del Sur. Sin embargo un fallo en esta fase de supresión final podría desembocar en una nueva epidemia generalizada de la población.
  • Para algunos países, la supresión a largo plazo puede no ser una estrategia viable. Los resultados del estudio demuestran que la mitigación reduciría las muertes a la mitad respecto de la no acción, y el pico de demanda hospitalaria en 2/3.
  • El cierre de escuelas y universidades es la medida que mayor eficacia tiene, pero es insuficiente si no se acompaña de distanciamiento social.
  • El informe concluye con que la única estrategia viable es la de supresión, y que tendrá consecuencias sociales y económicas profundas. Nunca se ha intentado una intervención de salud pública con consecuencias tan disruptivas para la sociedad y durante un tiempo tan prolongado, por lo que la respuesta de la sociedad podría hacer inviable esta estrategia.

El distanciamiento social consiste en el cierre de bares, restaurantes, polideportivos, estadios, bibliotecas, juegos de niños, cines, la limitación del paseo por zonas urbanas, etc, es decir el modo de vida que llevamos sufriendo durante una semana.

En naranja la demanda de UCIs por semana, en azul la aplicación discontinua de medidas de supresión.

Si habéis llegado hasta aquí estaréis probablemente en estado de shock. Nos espera por lo menos un año de distanciamiento social alternante (2/3 del tiempo), lo que implica que no haya vida social en espacios públicos, ni bares, ni terrazas, ni restaurantes ni juegos de niños. Nos esperan escuelas y universidades con enseñanza a distancia, y básicamente cerradas.

No os preocupéis por las vacaciones de verano de 2020, que las podéis dar por canceladas, os podéis preocupar si acaso por las de 2021, que si hay vacuna se podrá viajar para entonces. Tampoco os preocupéis por lo que queda de curso escolar o universitario.

Lo más probable es que el movimiento de la población entre países se restrinja a motivos laborales indemorables hasta que se encuentre y produzca una vacuna eficaz.

Desde el punto de vista económico, millones de personas se verán sin actividad, lo que tendrá consecuencias dramáticas en el resto de los sectores al hundirse la demanda.

Y ahora sí añadiré unas consideraciones personales, que están por supuesto sujetas a debate, de lo que creo que podría pasar. Consideraciones económicas:

  • Nacionalización de todas las aerolíneas tras su quiebra.
  • Nacionalización de compañías de transporte de personas por carretera y ferroviario.
  • Nacionalización de otras empresas estratégicas, en parte para evitar su adquisición por empresas chinas (no lo quieren decir pero el miedo es ese).
  • Generalización de subsidios a trabajadores y empresas para mantener el tejido empresarial y evitar el sufrimiento de la población, a costa de dispararse la inflación y la prima de riesgo.
  • Hundimiento del mercado inmobiliario dada la brusca caída de demanda.
  • Crisis económica de una escala desconocida, con riesgo de fractura del Euro y de la Unión Europea.
  • Desarrollo de programas de enseñanza de primaria y secundaria a distancia desde las administraciones autonómicas, con pruebas evaluables por las consejerías de educación.
  • Implantación universal de la administración telemática para los ciudadanos, y desarrollo del teletrabajo para los funcionarios.

Desde el punto de vista social, me parece poco realista que la población sea capaz de aceptar una restricción tan severa como la actual durante más de un mes o dos, por lo que se tendrán que racionalizar las medidas tan pronto como el pico de atención sanitaria pase (mediados de abril). Consideraciones sociales:

  • Relajación de las medidas de distanciamiento social: sí se permitirán actividades en espacios públicos siempre que sean paseo o ejercicio (en solitario o en familia), si bien los juegos de niños estarán prohibidos (o incluso desmontados).
  • Se permitirá el traslado a segundas residencias, y el acceso a playas que no sean urbanas y que se demuestre que no hay congestión. Lo mismo con parques naturales, y resto de espacios libres de titularidad pública.
  • Los bares que cuenten con terraza podrían abrir, al estar bien ventiladas con restricciones claras.
  • Se permitirán las reuniones familiares o entre amigos en domicilios, pero se vigilará que no deriven en actos de pública concurrencia (fiestas encubiertas). La idea es que reuniones de núcleos familiares y de amistades estrechos se permitan.
  • Será imposible evitar la relación social de los jóvenes y adolescentes, por lo que se tendrá que tolerar puntualmente a nivel muy local, de modos que no acierto a imaginar.
  • Apertura de polideportivos con aforo limitado, sin actividades colectivas y extremando las medidas de higiene.

Por chocante que sea, la sociedad sí es capaz de asumir un determinado número de muertos a cambio de recuperar ciertas libertades. Pongamos como ejemplo los accidentes de tráfico. Se podría prohibir el vehículo privado, pero preferimos la libertad de usarlos asumiendo los riesgos.

Con el COVID-19 podríamos llegar a un punto en que la población, tanto por motivos sociales como económicos, prefiriera asumir una mayor mortalidad a cambio de retomar lo antes posible un modo de vida más sano y próspero. Para ello será necesario, eso sí, crear hospitales de campaña, apretar los dientes y cruzar los dedos mientras una parte de la población se muere antes de tiempo.

Ojalá me equivoque,
Gabriel Asuar Coupé

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