Game Over


Game Over, el final de una era.

Este artículo proporciona una perspectiva histórica de la actual crisis, contemplando tanto aspectos económicos como geopolíticos, ya que -como se verá- no se pueden entender separadamente. Y es que esta crisis no es cosa de una década, ni tiene un origen exclusivamente bancario.

TABLA DE CONTENIDOS:
1- Antecedentes
  1.1- Colonización y Revolución Industrial
  1.2- La Gran Depresión de los años 30
  1.3- EEUU, superpotencia emergente de la 2ª Guerra Mundial
2- Bretton Woods, la fundación de un nuevo orden económico mundial
  2.1- El patrón oro, o el equilibrio comercial obligado
  2.2- Instituciones internacionales creadas en Bretton Woods
  2.3- El Fondo Monetario Internacional
  2.4- El Banco Mundial
  2.5- La Organización Mundial del Comercio (antes los GATT)
3- Las Tres Décadas Gloriosas de Occidente
  3.1- Descolonización y desarrollo del Libre Comercio
  3.2- La riqueza para unos es pobreza para otros
  3.3- El proteccionismo
  3.4- La Guerra Fría
  3.5- La dependencia del petróleo
4- The Nixon Shock, el final del patrón oro
  4.1- La inflación
  4.2- Libre movimiento de capitales
  4.3- La desregulación financiera
  4.4- Unos pocos acaparan toda la riqueza
  4.5- El Dólar acorralado por Asia
5- Prospectiva

A lo largo de la historia los cambios se han sucedido sin interrupción. Unos países conquistan a otros, unas civilizaciones mueren aplastadas por otras, y algunos imperios se desmoronan para desembocar en una época de caos.

Si algo es seguro, es que en el mundo se van a producir cambios, porque siempre ha sido así. Lo que no sabemos es cuando ni cómo. Bueno, en este caso sí que sabemos cuando: ahora.

La crisis actual (2007-) no es una simple crisis de deuda, ni tan solo el pinchazo de una colosal burbuja financiera e inmobiliaria, sino que es el final de un orden mundial tambaleante, que lleva cuarenta años huyendo hacia adelante haciendo toda clase de experimentos económicos con tal de retrasar su caída.

En este orden mundial con seis décadas largas de historia, Norteamérica ha ejercido una supremacía económica y geopolítica, sustituyendo al Reino Unido que había desempeñado ese papel durante los siglos anteriores.

El estatus quo actual se fraguó en una convención internacional en el hotel Mt. Washington, situado en Bretton Woods, New Hampshire, en 1944 cuando la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su fin.

Hotel Bretton Woods, New Hampshire, EEUU.

Hotel Bretton Woods, New Hampshire, EEUU.

Pero antes de relatar qué decisiones cruciales para el porvenir del mundo se tomaron en esta lujosa estación de esquí, es necesario hacer un breve repaso al desarrollo económico reciente de occidente.

1- ANTECEDENTES

1.1- COLONIZACIÓN Y REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

La colonización del planeta por parte de las potencias occidentales (siglos XV a XX) permitió el acceso a recursos naturales antes desconocidos. La Revolución Industrial (siglos XVIII y XIX) puso en valor la utilidad de una gran variedad de materias primas, gracias a las cuales se consiguió -en occidente- un elevado nivel de desarrollo y un bienestar sin precedentes.

A partir del siglo XVI los europeos explotaron en las colonias el oro y la plata, el cobre (para hacer bronce), el zinc (para hacer latón), el azúcar, el cacao, el café, el tabaco, el algodón (que fue sustituyendo al cáñamo y al lino), el caucho (para los neumáticos), el petróleo (que remplazó a la grasa de ballena) y un largo etcétera.

Para explotar estas materias primas se estima que se esclavizaron 60 millones de africanos. El comercio de esclavos, avalado ya por el Papa Nicolas V en 1452, floreció entre los siglos XV y XVIII, aunque era una práctica que venía de antiguo.

En el año 1452, el Papa Nicolás V concede a Alfonso V, rey de Portugal, la bula papal Dum Diversas, que legalizaba el sometimiento a esclavitud hereditaria a cualquier “sarraceno, pagano o cualquier otro incrédulo”. En 1548, el papa Paulo III confirma el derecho a tener esclavos, incluso por parte de los eclesiásticos, aunque afirma que los indios no debían ser esclavizados (mejor los africanos…).

Entre los siglos XVI y XIX, se estima que las principales potencias en transporte de esclavos fueron Portugal con 4.650.000, Gran Bretaña con 2.600.000, España con 1.600.000, Francia con 1.250.000 y Holanda con 500.000. La esclavitud se reduce progresivamente desde los comienzos del siglo XIX, pero no termina oficialmente hasta 1927 en una convención de la Sociedad de Naciones (antecesora de la ONU).

Se entiende que para las potencias occidentales, garantizarse un acceso continuo y barato a las materias primas se convirtiera en un asunto estratégico para mantener el nivel de desarrollo obtenido.

Durante la revolución industrial se perfecciona también el sistema financiero, lo que permite el desarrollo de empresas cada vez mayores. Los grandes proyectos, como la realización de canales, líneas de ferrocarril y navieras se financian mediante la venta de acciones en las recientemente creadas bolsas de valores.

1.2- PERÍODO DE ENTREGUERRAS EN ALEMANIA

La economía alemana se había derrumbado bajo el peso de las deudas, y la salida que encontró el gobierno para pagar la deuda externa (exigida en oro) a la vez que los gastos estatales fue la impresión de dinero, lo que desembocó en una fuerte hiperinflación entre 1922 y 1923.

En un solo año, el Marco pasó a valer diez mil millones de veces menos. Respecto del valor de 1918, el marco valía al final del proceso de hiperinflación un billón (12 ceros) de veces menos. Cada día se publicaba en los diarios el nuevo valor del Marco.

Los sueldos se pagaban y actualizaban semanalmente. A veces el sueldo recién cobrado solo daba para tomar el autobús de vuelta a casa. Fajos enteros de billetes solo valían para que jugaran con ellos los niños, y para quemarlos en la chimenea.

Niños jugando a construcciones con fajos de billetes sin valor.

Después de establecer una nueva moneda, el Rentenmark (o “Marco Seguro”), Alemania se enfrentó a una también dolorosa deflación que elevó las cifras de paro a niveles insostenibles.

En este contexto surgió el régimen autoritario de Hitler -democráticamente elegido- que tuvo en sus inicios, la virtud de sacar al país de la crisis mejorando el nivel de vida de la clase trabajadora. Mantener el crecimiento de la economía germana requería un mayor acceso a las materias primas foráneas.

Así, la Segunda Guerra Mundial fue, en parte, consecuencia de las necesidades urgentes de acceder a materias primas como el petróleo, el hierro, el carbón, el caucho o el magnesio, por citar unos pocos.

1.3- LA GRAN DEPRESIÓN DE LOS AÑOS 30

En 1929, después de siglos plagados de quiebras bancarias y estatales, acaece una crisis internacional de una escala sin precedentes que desemboca en la Gran Depresión de los años 30.

La Gran Depresión, al igual que la crisis actual, se desarrolló en un contexto de gran desigualdad social. Los ricos nunca habían pagado menos impuestos, nunca el capital había estado tan concentrado en manos de tan pocos, y el sector financiero gozaba de una libertad absoluta, fruto de la ausencia de regulación. Exactamente como pasa ahora.

Al ganar Roosevelt las elecciones en enero de 1933, se incrementaron exponencialmente los impuestos a los ricos y a las grandes fortunas y empresas. Ese mismo año se aborta un intento de golpe de estado, el “Business Plot”, organizado por los imperios industriales DuPont y J.P. Morgan, lo que demuestra hasta qué punto cundía el descontento entre la clase pudiente.

Pero abortado el golpe de estado, las medidas recaudatorias surtieron efecto, ya que con los formidables ingresos obtenidos se multiplicó la contratación pública y la economía volvió a crecer de nuevo.

Se establecieron normas reguladoras estrictas a la banca (como la famosa Ley Glass Steagall que separaba la banca comercial de la financiera) para que esto no pudiera volver a suceder.

1.4- EEUU, SUPERPOTENCIA EMERGENTE DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL

La Segunda Guerra Mundial convirtió a EEUU en una poderosa fábrica de armas para los ejércitos aliados (esta guerra también hizo crecer las industrias de Brasil y Argentina).

Gigantesca factoria de bombarderos Consolidated B-24 Liberator en San Diego, California.

Su producto interior bruto había crecido fenomenalmente durante la guerra, multiplicándose por dos veces y media. Al final del conflicto, EEUU representaba el 50% del PIB mundial, con solo el 7% de la población. La gran exportación de material militar había hecho que acumulara los 2/3 de las reservas mundiales de oro (ya que los pagos internacionales se liquidaban con oro). Era también el principal productor y consumidor de petróleo del mundo.

Pero al salir de la Segunda Guerra Mundial, EEUU se enfrentaba a un inevitable desplome de sus exportaciones que lo habían convertido en una superpotencia, y esto amenazaba con llevarlo de nuevo a una recesión.

Unas medidas proteccionistas por parte de los países europeos destrozados y endeudados por la guerra, consistentes en poner elevados impuestos a la importación de productos, supondría un desastre para la economía estadounidense. Por otro lado, EEUU contaba con grandes reservas de capital disponibles para ser invertidos en la reconstrucción de sus principales clientes. El European Recovery Program (Plan Marshall) sería la mejor estrategia para mantener el volumen de las exportaciones hacia Europa, ayudando a sus principales clientes.

A diferencia de las potencias europeas, EEUU no había basado tanto su acceso a las materias primas en el colonialismo, sino en sus grandes riquezas naturales complementadas con el comercio internacional.

Pero al gigante norteamericano, al igual que pasó a la Alemania de Hitler, los recursos naturales propios iban camino de agotarse, a la vez que necesitaba seguir exportando a gran ritmo para no entrar en recesión. Era pues dependiente del comercio internacional, y de que éste se hiciera sin trabas arancelarias. Así, el país importaría materias primas y exportaría a cambio productos manufacturados.

2- BRETTON WOODS, LA FUNDACIÓN DE UN NUEVO ORDEN ECONÓMICO INTERNACIONAL

Mandatarios de 44 naciones reunidos en Bretton Woods. Las futuras naciones del tercer mundo eran todavía colonias de las principales potencias.

Retomando el principio del relato, allá por 1944 en Bretton Woods se pactó lo que sería el marco monetario y el sistema de comercio internacional. En dichos acuerdos, EEUU impuso sus intereses -el Dólar- sobre los de los demás países que preferían crear una moneda conjunta como reserva de divisas, el Bancor, ideado por el famoso economista John Maynard Keynes. El Bancor era propuesto por el Reino Unido, que veía cómo la libra esterlina era desbancada por el dólar americano como moneda de intercambio internacional.

El Dólar fue aceptado por la comunidad internacional ya que se podría cambiar por oro a razón de $35 por onza de oro, y EEUU -como decíamos- tenía las mayores reservas del mundo. Las demás monedas tendrían un cambio fijo respecto del Dólar, y por tanto respecto del oro. Es lo que se conoce como el “patrón oro”.

En aquel momento, nadie ponía en tela de juicio que las monedas tenían que ser respaldadas por un metal precioso para tener un valor real.

Edificio acorazado con las reservas de oro de EEUU en la base militar de Fort Nox en Louisville, Kentucky.

2.1- EL PATRÓN ORO, O EL EQUILIBRIO COMERCIAL OBLIGADO

El patrón oro tiene la virtud de imponer a todas las economías nacionales una férrea disciplina a la hora de equilibrar la balanza comercial (exportaciones menos importaciones).

En efecto, un país que importara constantemente por más valor del que exportara, acabaría al cabo de un tiempo por agotar sus reservas de oro, ya que los otros países solicitarían cambiar su exceso de divisas por oro. La menor cantidad de moneda circulante en un país (ya que no se podía imprimir dinero que no estuviera respaldado por oro) incrementaría el valor unitario de la moneda, provocando una bajada de los precios, con lo que las exportaciones se potenciarían de nuevo y se tendería a equilibrar la balanza comercial. En eso consiste ajustar la competitividad mediante deflación.

Para entender este concepto tan importante, se puede hacer un símil basado en una isla con 10 habitantes a quienes damos a cada uno 100 monedas de oro para comerciar entre ellos. Dados los bienes que existan en la isla, los habitantes establecerán un nivel de precios determinado. Si en un momento dado, los habitantes gastan parte de su oro para comprar bienes de fuera de la isla, se encontrarán con que tienen menos oro para representar más posesiones, luego cada moneda será más valiosa. Esto equivale a decir que las cosas pasan a valer menos, y esto precisamente es la deflación.

Inversamente, si los habitantes venden pescado a otras islas y acumulan más oro, los precios de las casas subirán ya que tendrán más oro para gastar. Esto se conoce como inflación.

En nuestras sociedades avanzadas, la deflación es muy peligrosa ya que retrae el consumo (el consumidor pospone las compras porque le resultará más barato comprar en el futuro), y esto destruye empleo y genera déficit en las cuentas públicas vía reducción de ingresos por impuestos. Esta situación degenera en una espiral deflacionista, ya que el estado tiene al final que recortar gastos, lo cual cierra el círculo deprimiendo aún más el consumo.

Así que con el patrón oro, cada país debe vivir según su nivel de productividad real, bajo la amenaza de una espiral de deflación. La manera tradicional de equilibrar la balanza comercial, o de mantenerla al menos bajo control, ha consistido en aplicar aranceles para limitar las importaciones de determinados bienes, favoreciendo de esta manera el desarrollo de los sectores productivos menos competitivos. Esto va lógicamente en perjuicio del país al que se compraban antes los bienes, y ha solido desencadenar guerras comerciales, que no son más que represalias arancelarias recíprocas.

Una variante más difícil de combatir de proteccionismo consiste en dar subsidios a un sector productivo, de modo que sus precios resulten artificialmente bajos e impidan la penetración de productos de importación, como pasa por ejemplo con la agricultura en Europa. Para no perjudicar a los productores con un exceso de producción que bajara los precios internos, los excedentes se exportan por debajo del precio de coste, dañando las industrias extranjeras. Esto se denomina “dumping”, y es un tema candente en las relaciones internacionales entre los países desarrollados y los emergentes.

La interposición de aranceles no tiene sentido cuando lo que se importa son materias primas esenciales y estratégicas que no existen en el territorio nacional, como suele pasar con el petróleo, el cobre, el aluminio, el coltán, el titanio, el uranio, el oro, la plata y un largo etcétera.

La dependencia de los países ricos respecto de los recursos naturales situados en países pobres es lo que explica la razón de ser de las instituciones creadas en Bretton Woods, como vamos a ver más adelante.

Como curiosidad, y bajo el patrón oro, un país que solo exportara bienes y no importara casi nada, se haría al cabo de un tiempo con unas desproporcionadas reservas de oro que le impedirían seguir vendiendo, ya que sus clientes tendrían escasez de oro como para seguir comprándole. Tan importante era para la sostenibilidad del sistema que los países no vivieran por encima de sus posibilidades (importaran más de lo que exportaran), como al contrario.

Ésta es la mayor virtud del patrón oro. Fomenta el equilibrio exportaciones-importaciones (balanza comercial) no sólo para el país derrochador (importador neto), sino también para el país más ahorrador (exportador neto).

Un país es como un ciudadano que gana dinero exportando y lo gasta importando. Si las compras superan a los ingresos durante mucho tiempo, se arruina. Una solución temporal al problema es endeudarse, pero esto detraerá ingresos en el futuro para pagar el capital prestado más los intereses. Es por esto que el déficit comercial sostenido en el tiempo siempre ha llevado a la quiebra de los estados.

España tiene el dudoso honor de ser el país con más bancarrotas estatales de la historia, trece, y ello a pesar de la riqueza proveniente de América en forma de oro y plata. Las tres primeras quiebras ocurrieron con Felipe II en la segunda mitad del siglo XVI, debido al disparatado gasto militar. Los elevados intereses de las deudas hacían que la mayor parte del metal precioso americano que llegaba a Sevilla pasara directamente a manos de los acreedores extranjeros sin beneficiar a la economía nacional. España ha quebrado una vez cada cincuenta años, con la notable excepción del siglo XX.

Otro aspecto del patrón oro tiene que ver con la ideología política del mismo. Históricamente, los partidos liberales y de derechas han defendido el patrón oro a pecho y espada, argumentando que el oro era una garantía de conservación del poder adquisitivo de los ahorros ya que evitaba la confiscación que supone la impresión de moneda en un sistema fiduciario por parte del estado.

Lo curioso del sistema actual, es que quienes crean más dinero son los bancos a través del crédito, y mediante este proceso es el sistema financiero, y no los estados, quien confisca valor al resto de la sociedad.

2.2- INSTITUCIONES CREADAS EN BRETTON WOODS

El sistema financiero de Bretton Woods creaba el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y los acuerdos del GATT (por las siglas en inglés de Acuerdos Generales sobre Aranceles y Comercio). Estos últimos (los GATT) quedaron posteriormente integrados en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Merece la pena detenerse en los objetivos declarados de estos organismos, y los medios puestos a su disposición.

2.3- EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI)

Los objetivos del Fondo Monetario Internacional son, según sus estatutos, promover políticas de cambio de moneda sostenibles (lo cual queda sin efecto después del abandono del patrón oro en 1971, como veremos más adelante), facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.

El método de acción del FMI consiste en proporcionar préstamos a los países con desequilibrios en su balanza de pagos (que importan más de lo que exportan). Para recibir dicho préstamo, el FMI impone sus condiciones al país asistido. El problema es que las condiciones que impone el FMI están destinadas a proteger a los acreedores de los países en problemas (la banca occidental), a costa de medidas de austeridad que reducen el gasto público afectando a las clases sociales más desfavorecidas, y hundiendo por consiguiente la demanda interna.

Las ayudas y los planes del FMI han tenido en la mayor parte de los casos consecuencias desastrosas, hasta el punto de que el penúltimo director gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, afirmó en 2011 que la doctrina aplicada por el fondo (el llamado Consenso de Washington) había demostrado ser un fracaso.

Poco después de realizar estas sorprendentes declaraciones en contra de la práctica habitual del FMI, Dominique Strauss Kahn tuvo que entrentarse a dos acusaciones de violación e intento de violación que resultarían desestimadas por sendas fiscalías de EEUU y Francia. Por tales acusaciones tuvo que dimitir de la presidencia del FMI y no pudo presentarse a las primarias socialistas francesas para la presidencia de la república.

La mayor parte de los países latinoamericanos y del Magreb que han sido refinanciados y tutelados por el FMI durante las últimas décadas han conocido un incremento de la pobreza y desigualdad social, lo cual ha desembocado en cambios de orientación política y económica notables como por ejemplo Argentina, Venezuela, Brasil o más recientemente Egipto y Túnez.

Así, la historia demuestra que el FMI es una institución cuya prioridad es proteger las inversiones de los bancos y las corporaciones industriales extractivas occidentales del riesgo de invertir en los países en vías de desarrollo, muy por delante del mencionado objetivo de reducción de la pobreza.

2.4- EL BANCO MUNDIAL

El objetivo oficial del Banco Mundial es la reducción de la pobreza. No obstante, sus medios declarados son esclarecedores: promover la inversión extranjera, el comercio internacional y facilitar la inversión de capital.

El resultado, para los países en desarrollo, es que la industria interna no puede desarrollarse debido a la ausencia de medidas proteccionistas que alivien la competencia occidental, y la única industria favorecida es la extranjera que se centra en la exportación de materias primas.

Solo intercambiando materias primas a cambio de bienes manufacturados, consigue Occidente equilibrar la balanza de pagos (no gastar más de lo que gana). Si los países con materias primas pusieran aranceles a nuestros bienes, conseguirían al fin desarrollar su industria y dejarían de comprar nuestros productos. Como consecuencia, nos costaría mucho más pagar las materias primas de las que dependemos.

2.5- LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO (ANTES LOS GATT)

La Organización Mundial del Comercio (OMC), y antes los GATT, es el organismo encargado oficialmente de supervisar y promover el Libre Comercio internacional. Dicho de otro modo, la OMC promueve que se eliminen los impuestos a las importaciones, o aranceles, con la misma finalidad que el FMI y el BM.

La estructura más democrática de la OMC (los votos de los países miembros no se ponderan según su aportación económica a la institución) hace que los países pobres hayan podido bloquear la última ronda de negociaciones conocida como Ronda de Doha en 2001. Después de 10 largos años de intensas negociaciones, no parece que el acuerdo esté próximo, ya que los países pobres exigen a los países ricos que dejen de subsidiar su sector agrícola, como contrapartida a no poner aranceles a los bienes de exportación occidentales.

Por todo lo dicho, queda claro que en Bretton Woods se sientan las bases de un sistema creado para preservar la hegemonía de occidente, sin importar que ello se haga a costa del desarrollo y bienestar de los países pobres pero ricos en materias primas.

Como comprobación última de que el sistema no ha funcionado, en la segunda mitad del siglo XX la desigualdad entre países del norte y del sur no ha parado de crecer (con la excepción del sudeste asiático a partir de los años 80).

Las ONG, más allá de la indudable buena voluntad de organizadores y contribuyentes, son incapaces de atajar las causas que originan y perpetúan la pobreza en el mundo, pero entretanto sirven para tranquilizar la conciencia de Occidente. El altruismo de colaborar con las ONG nunca debería sustituir a la concienciación de que el Libre Comercio perpetúa la pobreza en el mundo.

3- LAS TRES DÉCADAS GLORIOSAS (EN OCCIDENTE)

Tras los desastres de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, la política económica de los países occidentales tenía como prioridad la creación del Estado del Bienestar.

Se crean leyes sobre protección del trabajo, salario mínimo, expansión de servicios sanitarios y educativos, alojamientos subvencionados, y el reconocimiento de los sindicatos como representantes económicos legítimos del trabajo. Los estados son poderosos y controlan los sectores estratégicos sus países. El sector financiero estaba regulado y bajo control.

Esta mejora de las condiciones generales de la población propició un auge del consumo que llevó a un crecimiento económico sostenido que se recuerda como Las Tres Décadas Gloriosas (1945-1975).

Pero dicho crecimiento se circunscribía sólo al primer mundo. El resto del planeta, en buena medida colonizado, no se beneficiaba de él. Las revueltas no tardarían en llegar.

3.1- DESCOLONIZACIÓN Y LIBRE COMERCIO

La descolonización tuvo un peso decisivo en el interés de las potencias europeas por el libre comercio. Hay que recordar que durante los siglos XVIII y XIX, los países más desarrollados interponían aranceles muy elevados entre ellos para proteger sus respectivas industrias. De ahí el nombre de “proteccionismo”. La protección de la economía nacional llegaba hasta el punto de prohibir la exportación de determinadas tecnologías que estaban dando una ventaja competitiva a un país sobre los demás (como por ejemplo las máquinas textiles, o técnicas de fundición).

Una vez que las economías se habían desarrollado y eran competitivas, pasaban a depender crecientemente del suministro de materias primas del exterior, lo cual se debía compensar -como decíamos antes- con el intercambio de productos manufacturados para equilibrar la balanza comercial (exportaciones – importaciones) y no agotar las reservas de oro del país.

Esta necesidad imperiosa de comprar materias primas y de vender a cambio productos manufacturados se veía amenazada por el proteccionismo de los países recién independizados, quienes pretendían ayudar a sus industrias a ponerse al nivel de la de los países avanzados. Unas naciones que pudieran producir sus propios bienes elaborados, procesarían sus recursos naturales, y no dependerían del comercio con EEUU y Europa. El resultado sería -conviene insistir en ello- el encarecimiento de las materias primas para Occidente.

Con toda lógica, los países con abundantes recursos naturales deberían acabar siendo más ricos que los que no los tienen, a diferencia de lo que pasa ahora.

3.2- LA RIQUEZA PARA UNOS ES LA POBREZA PARA OTROS

En los años 60 del siglo XX, una oleada de gobiernos socialistas accedía al poder en latinoamérica. Sus dirigentes habían comprendido que debían nacionalizar sus principales industrias exportadoras e interponer aranceles a las importaciones, para así lograr más desarrollo interno y sobre todo reducir la pobreza imperante. Pero esto no entraba en los planes de norteamérica.

EEUU organizó y financió golpes de estado en países como Chile (Allende), Guatemala (Arbenz), Cuba (intento fallido contra Castro), República Dominicana (Bosh), Brasil (Goulart) o Nicaragua (contra el sandinismo). Todos ellos propugnaban la nacionalización de la industria exportadora y la reforma agraria en beneficio general de la población, que vivía en condiciones inhumanas.

La injerencia occidental no se limitó a latinoamérica, considerada por norteamérica como su patio trasero, sino que se ha ejercido por todo el planeta.

Los países más retrasados se han mantenido en el subdesarrollo gracias a la imposición del libre comercio mediante el control político de sus dirigentes, sin importar que fueran dictaduras militares como las de Mobutu en la R.D.Congo (rico en diamantes, cobre y cobalto), Paul Biya en Camerún (rico en petróleo, cacao, café y algodón), Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial (rico en petróleo y madera), Somoza en Nicaragua (petróleo y madera), Pinochet en Chile (mayor productor mundial de cobre), Mubarak en Egipto, Ben Ali en Túnez (petróleo), Hassan II en Marruecos (3/4 de las reservas mundiales de fosfatos), o incluso la dictadura integrista del Rey Abdullah de Arabia Saudita (petróleo).

De esta manera, se compran materias primas a bajo coste a cambio de enriquecer solo a la familia gobernante y perpetuarla en el poder, a costa de la miseria de la población sometida.

Buena parte de los conflictos más sangrantes en África tienen o han tenido detrás intereses económicos occidentales relacionados con la exportación de recursos, como por ejemplo los diamantes (guerras civiles en Sierra Leona y Angola), el coltán y el oro (las dos Guerras del Congo con 3,8 millones de muertos), o el petróleo (la Guerra de Independencia de Argelia).

Los recursos obtenidos por esos países de la explotación de los recursos naturales no se destinaron a mejorar la vida de la población, sino que fue a parar a cuentas en Suiza o a lingotes de oro almacenados en territorio norteamericano.

En efecto, Manhattan atesora en sus sótanos la mayor reserva mundial de oro, y no es el oro propiedad de la Reserva Federal de EEUU (el cual se almacena en Fort Knox y en Westpoint), sino el oro de terceros países y grandes fortunas, algunas de las cuales son gobernantes totalitarios y corruptos, que así mantienen su expolio a salvo de las revueltas de sus propios ciudadanos.

La colaboración y el sostenimiento de dirigentes corruptos han sido necesarios para mantener este orden mundial en el período que va desde la descolonización generalizada de los años 40 y 50 del siglo XX, hasta el presente.

3.3- EL PROTECCIONISMO

El proteccionismo es lo opuesto al libre comercio. A lo largo de la historia, el proteccionismo, además de favorecer el desarrollo de los países que protagonizaron la Revolución Industrial, se ha empleado en multitud de ocasiones, principalmente en períodos de dificultades económicas. Así, en 1930 al inicio de la Gran Depresión, EEUU aprobaba la Smoot–Hawley Tariff Act que incrementaba los aranceles sobre casi todas las importaciones de bienes elaborados a un nivel situado entre el 38% y el 52%.

En la Europa de 1992, el tipo medio de los aranceles con los demás países de la OMC era del 14%. Hoy es menos del 1%.

Se suele criticar al proteccionismo, cuando el hecho es que nuestros países siguen adoptando medidas fuertemente proteccionistas para sectores estratégicos como la agricultura y la ganeadería. El proteccionismo es criticado solo cuando daña nuestros intereses, olvidando que ha sido fundamental para nuestro desarrollo económico de los siglos pasados.

3.4- LA GUERRA FRÍA

La Guerra Fría fue desastrosa para los países en vías de desarrollo y con recursos naturales. La competencia por el acceso a las materias primas por todo el planeta, hacía que -como decíamos antes- EEUU financiara guerrillas contrarrevolucionarias, golpes de estado e incluso entrenara a grupos islámicos como Al Qaeda (a través del régimen militar de Pakistán) cuando el gobierno de turno no colaboraba con ellos estableciendo el libre comercio y abriendo su economía a las transnacionales occidentales.

El proceso de redistribución de riqueza y conquista de derechos sociales, que Europa y Norteamérica habían logrado en sus propios países en los siglos XIX y XX, era saboteado en el extranjero con el pretexto de la Guerra Fría.

La lucha entre EEUU y la URSS por ganarse a países colaboradores, hacía que ambas potencias promovieran la proliferación de regímenes totalitarios, ya fueran dictaduras militares o comunistas, causando un daño aún mayor (tanto en cifras de muertos como sobre todo en opresión y miseria) que el que ellos mismos había padecido durante las dos guerras mundiales. La brecha entre norte y sur se hacía más grande.

3.5- LA DEPENDENCIA DEL PETRÓLEO

El sistema financiero de Bretton Woods y el consiguiente patrón oro -que recordemos que exigía disciplina en la balanza comercial- convino a EEUU mientras éste mantuvo su fenomenal ritmo de exportaciones que superaba al de las importaciones.

Pero el coste del intervencionismo internacional y sus guerras (Corea y Vietnam), la puesta a nivel de Europa en productos manufacturados (menor necesidad de los productos norteamericanos), y el agotamiento de las reservas patrias de petróleo, hizo que EEUU pasara a tener déficit comercial en 1970.

Cundió el temor de que la gran potencia no tuviera suficiente oro para pagar sus importaciones, y por tanto quebrara. Varios países, entre los cuales destacó Francia, pidieron en 1971 convertir sus reservas de dólares en oro, y esto hizo temblar las reservas del metal amarillo de EEUU. La situación era crítica.

Desde Bretton Woods en 1944, el dólar se había cambiado con el oro a razón de 35 dólares por onza de oro (31,10 gr de oro puro).

4- “NIXON SHOCK”, EL FINAL DEL PATRÓN ORO

Richard Nixon, aconsejado por el economista Milton Friedman -entre otros- tomó una decisión drástica: abandonar temporalmente el patrón oro (vídeo).

Esta decisión era contraria a los acuerdos de Bretton Woods, y también a la teoría económica liberal vigente hasta entonces. Los riesgos de la medida eran enormes, pero la alternativa era enfrentarse al colapso de su hegemonía internacional, y una corrección en su nivel de vida. A partir de entonces, el sistema económico internacional vive un experimento inédito que consiste en que una moneda sin respaldo físico (oro u otro activo valioso) sirve de reserva internacional de divisas.

La circunstancia de abandonar el patrón oro se ha dado más veces en la historia, siempre en circunstancias extremas y de corta duración. Ocurrió por ejemplo en Inglaterra durante las guerras napoleónicas, en EEUU durante la Guerra Civil Americana, y en las principales naciones durante las dos guerras mundiales. Esto era necesario para que los estados pudieran imprimir dinero con el que estimular su industria armamentística, aún a costa de una gran inflación.

En todos los casos se volvió al patrón oro en cuanto se pudo, y por eso se considera que lo normal en la historia económica de las naciones ha sido vincular el valor de las monedas a un metal precioso.

A pesar de lo dicho, la medida temporal de Nixon se convirtió en indefinida y las demás monedas vinculadas al oro o al dólar se vieron obligadas también a abandonar el cambio fijo (si no querían quedarse sin reservas de oro), y se experimentó con el sistema de cambio flotante que perdura hasta la actualidad.

Esto ha supuesto la defunción de los acuerdos de Bretton Woods tan y como fueron negociados. EEUU cambió las reglas del juego unilateralmente, imponiendo un sistema en el que él era -y sigue siendo- libre de imprimir nuevas cartas durante la partida con tal de ser el vencedor.

A falta de otra moneda que pudiera sustituir al dólar, el resto de naciones aceptó a regañadientes continuar denominando las transacciones internacionales en dólares y a usarla como moneda de reserva.

Pero en 1971 el dólar ya había perdido la mitad de su valor respecto del oro y pasó a cambiarse a razón de $70/oz de oro. En 1973 había perdido las 3/4 partes de su valor, cambiándose a $140/oz.

Los países productores de petróleo perdieron la paciencia viendo que los dólares con que les pagaban el petróleo valían cada vez menos, y cuadruplicaron el precio del barril que pasó de $3 a $12 entre 1971 y 1973.

Evolución del precio petróleo 1936-2006

Evolución del precio petróleo 1936-2006

En 1973 se añade a esto las tensiones entre los países de la OPEP por el apoyo de occidente a Israel en la Guerra del Yom Kipur, que desembocaría en un embargo de petróleo que tendría consecuencias nefastas para las economías avanzadas. EEUU experimentaba de nuevo un racionamiento de combustible como no le pasaba desde la Segunda Guerra Mundial. Se formaban interminables colas de vehículos en las gasolineras, y la actividad económica iba camino de paralizarse. Se aprobó de urgencia una ley que reducía la velocidad máxima a 55 mph (unos 90 km/h). La bolsas se desplomaban.

Los países productores nacionalizaron las empresas petrolíferas (hasta entonces participadas por occidente) y empezarían a partir de entonces a acumular una ingente cantidad de dólares con los que financiar planes de desarrollo económico y la adquisición de armas.

4.1- LA INFLACIÓN

La inflación es considerada hoy en día como algo normal, y hasta saludable cuando está en valores moderados. No obstante, esto es así desde 1971, fecha en la que el dinero pasó a ser fiduciario, es decir que no está respaldado por ningún activo físico (oro, plata, sal, o cualquier otro bien).

Si nos fijamos en la siguiente gráfica, se puede ver que a lo largo de la historia, las etapas de inflación se han compensado por otras de deflación. El oro, al ser escaso, no pierde valor. Y si la economía crece más que las existencias de oro, lo normal es que el oro valga cada vez más para representar esa mayor cantidad de riqueza creada, lo que viene a suponer una suave pero constante deflación a medio y largo plazo.

Después de la Segunda Guerra Mundial se observa que, a pesar del patrón oro, se produce una inflación creciente. Esto se debe a que EEUU imprime dólares que no están respaldados por oro para financiar sus intervenciones en el exterior, lo que lleva a Nixon a suprimir la convertibilidad del dólar, como se explicaba antes.

Gráfico histórico de la inflación del dólar entre 1774 y 2007.

A partir de entonces, EEUU ha estado viviendo por encima de sus posibilidades a base de imprimir dólares, aunque eso conllevara una constante devaluación del dólar que se hace patente en la siguiente gráfica.

Evolución del poder de compra del dólar durante el siglo XX.

La hegemonía norteamericana es realmente la hegemonía del dólar. El abandono del dólar como moneda de reserva y comercio internacional supondría para EEUU el final de una era. El regreso a un equilibrio en la balanza comercial equivaldría a asumir una gran pérdida de poder económico, político y de nivel de vida respecto del resto del mundo.

Si bien no se ve qué otra moneda puede ocupar el lugar del dólar, la falta de acuerdo internacional sobre una nueva moneda de reserva (el Bancor o los SDR), llevaría a todos los países a exigir oro como contrapartida a los intercambios internacionales. Es decir, pasará lo que ha venido pasando durante siglos, y es que lo que realmente vale y no se puede falsificar ni imprimir es el metal precioso.

El Derecho Especial de Giro, SDR por sus siglas en inglés, es una moneda sintética creada y mantenida por el FMI en 1969 (en previsión de la caída del dólar), y que hoy en día integra una canasta de monedas compuestas por el euro, la libra, el dólar y el yen. Se llama también “papel de oro” porque su intención es sustituir al oro como garante último del valor de una moneda.

4.2- LIBRE MOVIMIENTO DE CAPITALES

La libertad de movimiento de capitales es un logro de la economía neoliberal ya que permite, entre otras cosas, la evasión eficaz de impuestos de renta y patrimonio a las clases más pudientes, y del impuesto de sociedades a las grandes compañías.

La libertad de movimiento de capitales justifica la existencia de paraísos fiscales, y éstos impiden la progresividad de los impuestos. Es decir, las grandes fortunas pagan menos impuestos que los trabajadores.

Para ilustrar esto, Warren Buffet ha reconocido que ganando 63 millones de dólares en 2010, sólo ha pagado 6,9 millones en impuestos (un 11%). El tipo marginal impositivo (el que afecta a los más ricos) en EEUU ha bajado desde un fenomenal 92% en la década de los 50 hasta un 27% de de las últimas décadas.

Tipos impositivos máximos y mínimos de la renta en EEUU.

Las tres décadas gloriosas se debieron en gran medida gracias a una política fiscal fuertemente redistributiva que permitió el crecimiento de poder adquisitivo de las clases populares que pudieron elevar su consumo sin recurrir al endeudamiento.

El consumo fomentado mediante un excesivo endeudamiento empobrece a la larga a la sociedad, generando un gran beneficio inmediato a la banca, pero llevando al sistema a la quiebra.

Una tasa a las transacciones financieras echaría arena a los engranajes de la especulación, penalizaría los paraísos fiscales, y permitiría incrementar los ingresos de estado de manera extraordinaria.

Brasil, economía emergente, lleva años gravando el movimiento de capitales para evitar burbujas especulativas sobre su economía. Recientemente, hasta el FMI de Dominique Strauss Kahn ha reconocido que dicha medida está demostrando ser beneficiosa para la economía brasileña.

Respecto de los paraísos fiscales, conviene aclarar que no suelen ser repúblicas bananeras -en los que habría un “riesgo político” de perder el dinero (golpes de estado, nacionalizaciones, etc)- sino territorios de ultramar de países como EEUU, Reino Unido, Francia, etc. La propia City londinense es un paraíso fiscal. Irlanda es un paraíso fiscal empresarial (impuesto de sociedades del 12,5% en lugar de la media europea del 25-30%), e incluso España tiene su propio paraíso fiscal con la fórmula de las Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros (ETVE).

Las ETVE han permitido a ExxonMobil Spain (filial de la mayor petrolera del mundo) que, con un único empleado (en una pequeña oficina) y 10.000 millones de Euros de beneficio declarado, haya evadido pagar los impuestos relativos a dicha cantidad (unos 3.000 millones de Euros) en el país en donde le debería haber correspondido pagarlos. La excusa es, una vez más, que la empresa habría recalado en otro país de no haber creado España las ETVE, en virtud del libre movimiento de capitales.

Esto demuestra que los políticos de los distintos países compiten por crear paraísos fiscales, en lugar de intentar entenderse para suprimirlos.

Los mayores paraísos fiscales del mundo son:
1° Delaware, Estados Unidos
2° Luxemburgo
3° Suiza
4° Islas Caimán, Territorio Británico de Ultramar
5° Reino Unido (La City de Londres)
6° Irlanda
7° Bermudas, Territorio Británico de Ultramar
8° Singapur
9° Bélgica
10° Hong Kong, que ha sido hasta 1997 Territorio Británico de Ultramar

Aproximadamente la mitad de los paraísos fiscales están bajo bandera británica, y casi todos los países de Europa tienen su propio paraíso fiscal dentro de propio territorio.

Los paraísos fiscales siguen existiendo porque nuestros políticos velan más por los intereses de la banca (que les financia) que por los intereses de los ciudadanos.

4.3- LA DESREGULACIÓN FINANCIERA

La progresiva deslocalización de la producción occidental hacia los países asiáticos con menores costes salariales, ha generado un déficit de rentas del trabajo en los países ricos. La entrada de inmigrantes presiona a la baja el nivel de sueldos de los trabajadores menos formados ya que se incrementa la competencia por estos trabajos.

El mantenimiento del poder adquisitivo del núcleo familiar se consigue con la completa integración de la mujer al mundo laboral, y con una facilidad nunca antes conocida de endeudamiento.

Este sistema ha hecho disminuir el poder adquisitivo de las rentas más bajas, mientras que el beneficio de los prestamistas (el sistema financiero y sus accionistas) se ha disparado. La redistribución de riqueza vía estado del bienestar no es suficiente (de hecho se está desmantelando), y las diferencias entre pobres y ricos aumentan.

Ante el desplazamiento del grueso de la economía productiva a Asia, Occidente ha desarrollado un sistema financiero macrófago que genera ingentes beneficios a costa del sistema productivo, y que de esta manera mantiene los beneficios en el lado occidental.

La desregulación financiera que se opera desde los años 80 del pasado siglo es clave para permitir el incremento exponencial del crédito. Se autorizan a las entidades financieras la creación de derivados financieros que sirven para minimizar el riesgo, como los CDS y CDO en otros, y que permiten al sistema multiplicar la concesión de crédito aparentando tener el riesgo controlado.

El incremento de dinero circulante en la economía debido a la multiplicación del crédito tiene como consecuencia la galopante subida de los precios de los bienes escasos o inelásticos (los que tardan mucho en producirse, como la vivienda) y la consiguiente generación de burbujas especulativas.

Las burbujas son el medio más rápido que tienen los especuladores para ganar dinero a costa de la población menos informada que se sube al carro de la burbuja cuando ésta ya va a pinchar.

Toda la liquidez inyectada por los bancos centrales a la banca insolvente (dinero prestado a interés mínimo) está siendo utilizada para crear nuevas burbujas en los precios de las materias primas, algunas tan esenciales como el trigo y el arroz, y que hacen estragos en los países pobres.

Mientras que para una familia occidental, el gasto en comida representa un porcentaje pequeño de los gastos, en los países más pobres el gasto en comida puede representar un 60% de los ingresos. Las consecuencias de duplicar el precio de los cereales son dramáticas, y tienen consecuencias desestabilizadoras como se está viendo en las protestas de la denominada Primavera Árabe (Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Siria, y los que puedan seguir).

De nuevo, las burbujas transfieren el dinero de los más pobres a los más ricos.

El clientelismo político (poder privado sobre las decisiones de la administración) es la causa de que los gobiernos hayan tomado medidas que benefician al gran capital en detrimento de la redistribución de riqueza, y por tanto del grueso de la población. El bipartidismo, unido al control de los medios de comunicación públicos y privados, permite controlar la opinión de los votantes, ya que los pensamientos políticos críticos quedan de facto silenciados.

4.4- UNOS POCOS ACAPARAN TODA LA RIQUEZA

El negocio norteamericano consistente en imprimir dólares con los que comprar al mundo se está agotando por dos motivos: el primero es interno, y es el reparto desigual de la riqueza dentro de nuestras democracias avanzadas, y el segundo es la competencia -al margen de las reglas del juego dictadas por la OMC- del gigante chino que controla unilateralmente su moneda para convertirse en el mayor fabricante mundial de bienes de consumo.

El primer motivo, la desigualdad social, es una consecuencia natural del capitalismo neoliberal. Los bajos impuestos al capital (patrimonio) y la supresión de trabas a su libertad de movimiento, tiende a provocar una gran concentración de riqueza en manos de unos pocos, que no ha hecho más que incrementarse con el paso de las décadas desde que se desechó el patrón oro y se desreguló el serctor financiero.

Porcentaje de ingresos del 10% más rico de la población en EEUU.

La economía financiera debería servir para engrasar la economía productiva (que es la que realmente produce riqueza), pero se ha convertido en un enorme parásito que detrae recursos a la economía productiva.

Para disimular este reparto de riqueza tan desigual, el dinero fiduciario (el que no representa un valor fijo de oro) ha sido clave, ya que ha permitido a unos pocos acumular unas cantidades formidables de riqueza sin que la ciudadanía lo haya percibido vía deflación. Y es que, al igual que los países que gastan todo su oro se enfrentan a una deflación porque hay pocas monedas para mucho bien de consumo (como se explicaba antes), si unos pocos ricos acaparan casi todo el dinero, el resto de la población notaría su falta.

Con la creación libre del dinero fiduciario, los ricos acaparan más y más riqueza, mientras se añade papel al sistema para que no colapse y para que la clase trabajadora crea que sigue ganando lo mismo. Esto genera inflación, pero es compensada por el rendimiento mayor que tiene el capital.

La disminución real de poder adquisitivo de las clases media y baja, debido a la subidas de precios de los productos básicos y la vivienda a partir de 1970, se ha disimulado en los últimos años mediante la facilidad para el endeudamiento. Así, los hogares compran una vivienda muy cara con un crédito a largo plazo con el que acabarán pagando el doble que si hubiesen comprado la casa al contado. La mujer se incorpora al mercado laboral como solución para mantener el nivel de vida, pero al final el sistema se agota de la misma manera que cualquier sistema piramidal.

Mientras que los ingresos menguantes de las clases trabajadoras se reinvierten mediante el consumo casi al completo en la economía productiva, los ingresos de las clases más pudientes se tiende a invertir en especulación financiera y de materias primas que encarecerán la vida del resto de la población y contribuyendo a asfixiar la economía productiva.

Luego es más útil, para estimular la economía, inyectar dinero en la clase trabajadora vía subsidios y prestaciones sociales financiados por subidas de impuestos al capital y a los ingresos más altos, que reducir impuestos a las empresas y al capital pretendiendo favorecer una inversión que no se dará mientras el empresario vea que la ciudadanía no recupera el poder adquisitivo.y los recortes sociales tienen como consecuencia inevitable retraer poderosamente el consumo.

El sistema educativo obligatorio no forma a los escolares sobre asuntos de economía doméstica como el ahorro, los créditos y las hipotecas. Y por supuesto, aún menos se les enseña qué son los impuestos, la financiación del estado, qué poderes mueven el mundo, cómo funcionan los bancos, la creación del dinero, los derechos laborales, etc.

Se exige saber hacer una raíz cuadrada a mano, pero no se considera necesario conocer conceptos básicos que nos permitan tomar juiciosamente decisiones importantes en nuestras vidas y no ser estafados por promotores inmobiliarios, bancos, patrones o políticos.

4.5- EL DÓLAR ACORRALADO POR ASIA

El segundo motivo del ocaso del dólar americano viene de Asia, principalmente de China, pero también de Japón. Estas dos economías tienen en común el tener un superávit comercial enorme debido a unas fuertes exportaciones y unas escasas importaciones, limitadas a las materias primas. Japón no importa casi productos extranjeros por una cuestión cultural: están convencidos -no sin algo de razón- de que sus productos son los mejores del mundo, desde los industriales, pasando por la electrónica, y hasta los culinarios. Sólo importan materias primas y moda occidental. El país está fuertemente nuclearizado para intentar depender menos de la importación de petróleo.

El caso Chino es muy distinto ya que sus habitantes tampoco compran productos extranjeros, pero no porque no los deseen, sino porque al tipo de cambio de la moneda china les resultan prohibitivos. El gobierno postcomunista chino (capitalismo liberal con gobierno autoritario) mantiene la moneda artificialmente baja para potenciar su industria a costa de la de occidente. La estrategia norteamericana de imprimir dólares es contrarrestada con la estrategia de competir con una moneda devaluada. China no acepta el orden establecido en Bretton Woods y aún menos el final del patrón oro, y saca beneficio de ello al no plegarse a las reglas occidentales.

No obstante, ya que China está disfrutando de una formidable industrialización en un tiempo récord, no le interesa que la fiesta se acabe demasiado pronto. Por ello ha financiado el déficit norteamericano comprándoles deuda estatal. China es el mayor acreedor de EEUU y tiene gracias a ello un gran poder de negociación. El economista Paul Krugman lo ve de la siguiente manera: “Ellos nos dan productos envenenados, nosotros les damos papeles sin valor”.

Por otra parte, la creciente demanda china de materias primas internacionales compite con la demanda occidental haciendo subir los precios de las mismas y debilitando la influencia occidental como principal cliente y prestamista del mundo.

Todo esto nos lleva irremediablemente al declive del poder occidental en el mundo y al doloroso reconocimiento de un menor poder adquisitivo, ya que no podremos comprar materias primas simplemente imprimiendo billetes como hasta ahora.

5- PROSPECTIVA

Como decía al comienzo del texto, los cambios siempre se han sucedido a lo largo de la historia, y es evidente que estamos en una fase de cambios profundos.

La hegemonía de una moneda no puede perdurar si no va acompañada de una economía a la par que la soporte. Desde la Segunda Guerra Mundial, los EEUU han ido perdiendo peso en el PIB mundial, desde el 50% hasta el 19% actual. A partir de 1971, los EEUU han jugado en el ámbito internacional con las cartas marcadas al tener la capacidad de “imprimir riqueza” con la que mantener su primacía.

La desindustrialización de Occidente, y el desplazamiento de la creación de riqueza hacia una inmensa burbuja en el sector financiero no puede más que terminar en colapso.

El ocaso del Dólar y del Euro, aparte de suponer un gran riesgo de desestabilización internacional, planteará la búsqueda de una nueva moneda de reserva. Aquí se producirá un choque de intereses en el que difícilmente se encontrará un acuerdo. A falta de tal acuerdo, el oro retomará su función milenaria como almacén de valor y de intercambio, y se puede presumir que lo hará con un valor muy superior al actual para representar el nivel de riqueza mundial actual.

Los políticos, que hasta ahora no han hecho más que defender los intereses de las grandes empresas y bancos que financian sus partidos (clientelismo y plutocracia), terminarán por verse acorralados por las revueltas populares y deberán tomar medidas redistributivas eficaces y por tanto confiscatorias para el capital. Probablemente veamos muchos gobiernos democráticos caer por las revueltas ciudadanas.

Podríamos aplicar a los políticos una famosa cita de Winston Churchill que reza “The United States will always do the right thing, when all other possibilities have been exhausted.”, que quedaría aplicada a la política en general: “Los políticos siempre harán lo correcto, cuando todas las demás posibilidades hayan sido agotadas.”

Las posibilidades se están agotando, así que pronto vendrán las medidas que restrinjan el movimiento de capitales, que impongan aranceles, que graven fuertemente el patrimonio, que restauren las monedas nacionales europeas y que supriman los paraísos fiscales.

Ni Estados Unidos, ni otras potencias han descartado jamás el escenario de vuelta al patrón oro, y como prueba de ello está que mientras que la Fed sigue atesorando las mayores reservas de oro del mundo, a los países con problemas como Grecia o España se les recomienda cínicamente que vendan sus reservas de metales preciosos.

El futuro no está escrito, pero lo que parece claro es que nos encontramos ante un giro en la historia en el que el gran capital occidental perderá influencia internacional y no podrá vivir a costa de unas reglas del juego injustas para el mundo menos desarrollado y para la propia ciudadanía asalariada occidental.

En este sentido, el desmantelamiento del status quo actual podrá ser el punto de partida para un mundo más justo, en el que converjan en el desarrollo los países pobres con los más ricos, y en el que se funden unas nuevas instituciones internacionales que no velen solo por los intereses de los países más ricos.

Pero el potencial desestabilizador de esta crisis es inmenso, ya que el malestar ocasionado a las poblaciones de numerosos países podría desencadenar multitud de conflictos tanto internos como externos entre distintos países.

Estados Unidos no aceptará fácilmente dejar de ser el sheriff mundial que ha venido siendo -siempre en la defensa de sus intereses- y la ausencia de una única potencia hegemónica hará que muchas tensiones regionales en muchos continentes se desaten.

¡Señores y señoras, agárrense fuerte que vienen curvas!

Octubre de 2011

Gabriel Asuar Coupé

desgobierno.wordpress.com

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